El agua en la ciudad

El agua, un recurso necesario

El agua es esencial para la vida. A pesar de que vemos agua por todos lados, la mayor parte de ella es agua salada (alrededor del 97%), y un 2% de la restante se encuentra congelada en los polos. Debido a ello, solo podemos utilizar para consumo humano alrededor del 0,09%, es decir, agua procedente de ríos, lagos o acuíferos.

La cantidad de agua disponible varía mucho de un lugar a otro. Hay sitios que gozan de grandes cantidades de agua dulce y otros que sufren realmente de escasez de agua. Sea cual sea la situación del lugar donde vivimos, el ahorro de agua es necesario.

¿Es importante ahorrar agua?

La importancia del ahorro de agua en lugares donde este recurso es escaso es evidente. Pero, ¿y dónde hay agua de sobra? Como veremos después, cada litro de agua que utilizamos implica un proceso de potabilización, distribución y depuración. Todo ello necesita de la construcción de infraestructuras y del empleo de grandes cantidades de energía y químicos. Cada gota de agua que utilizamos tiene una historia detrás que no deberíamos olvidar.

El ciclo urbano del agua

Todas las gotas de agua que consumimos directamente en nuestros hogares tiene una historia bastante similar. Como norma general, el proceso es el siguiente:

  1. Captación del agua de lluvia o nieve
  2. Canalización hasta la ETAP (Estación de Tratamiento de Agua Potable), donde se potabiliza
  3. Almacenamiento en grandes depósitos distribuidos por la ciudad
  4. Distribución del agua a nuestros hogares
  5. Consumo de agua
  6. Recogida del agua residual urbana
  7. Depuración del agua antes de devolverla al mar
CicloAguaUrbana
Ciclo urbano del agua Fuente: edarbens.com

A lo largo de este proceso se tienen que emplear grandes infraestructuras y grandes cantidades de energía y de químicos. Para entender el impacto, podemos hacer un pequeño cálculo.

Hay muchos estudios que miden la huella de carbono asociada al consumo de agua de grifo, es decir, la cantidad de dióxido de carbono que se emite a la atmósfera por cada litro de agua que consumimos. Los resultados se mueven en el rango de los 0,0002 (Barrios et al., 2008) y los 0,0022 (Peters y Rouse, 2005) kg de CO2 por cada litro de agua de grifo consumida. Tomando como media un valor de 0,001 kg de CO2 por cada litro de agua de grifo consumida, y teniendo en cuenta que el consumo medio de agua en España es de 130 litros de agua por persona al día (INE), cada uno de nosotros emitimos a la atmósfera 47,45 kg de dióxido de carbono al año solo para consumir agua.

Teniendo en cuenta que en España viven alrededor de 45 millones de personas, entre todos estamos emitiendo al año alrededor de 2.135.250 toneladas de CO2 solamente por consumir agua en nuestras casas. ¿Alguien sigue pensando que no es necesario ahorrar agua?

¿Qué podemos hacer?

Ahorrar agua

Así de simple.

Podemos ahorrar agua en el baño, en la cocina, al lavar el coche, al cocinar, al fregar los platos, al lavar la ropa a mano, etc. Solo es necesario ser cuidadosos y tener en cuenta que cada vez que abrimos un grifo estamos utilizando agua que forma parte de un proceso que supone un impacto grande tanto a nivel social como a nivel medioambiental.

Y además…

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Referencias

Barrios R., Siebel M. van der Helm A. y K. Bosklopper, (2008) “Environmental and financial life cycle impact assessment of driking wáter production at Waternet, en Journal of Cleaner Production. Volumen 16, número 4. Marzo 2008, pp. 471-476.

Edar de Bens (www.edarbens.com)

Instituto Nacional de Estadística

Peters G. y K. Rouse, (2005) “Environmental sustainability in water supply planning – an LCA approach for the Eyre Peninsual. 4th Australian Conference on Life Cycle Assessment South Australia. 2005.

 

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Educando para la sostenibilidad

Es cierto, yo tengo derecho a disfrutar del medio que me rodea y nadie debería estropearlo y limitar el disfrute de mi derecho. Además, las generaciones venideras tienen derecho a disfrutar del medio que les rodea de la misma manera que nosotros lo hacemos ahora. Acabar con el medio ambiente supone acabar con la vida.

Pero hay algo esencial que debemos asumir pronto: la sostenibilidad es algo que va mucho más allá del medio ambiente. Las personas, la cultura, las lenguas, las creencias, las tradiciones… Todo forma parte del mismo tablero de juego de la sostenibilidad.

Un conflicto de intereses

El sistema educativo actual

Cuando nacemos, se escuchan a madres y padres hablar de sus hijos. “Va a ser un médico genial”. “Va a ser un ingeniero muy importante”. Las etiquetas de lo que vamos a ser se reparten desde el primer día.

De esta manera, crecemos en esa estructura de estudiar para llegar a algo (donde ese algo es tener un trabajo importante) y nos sumergimos en ese bucle realimentado de “vivir para trabajar y trabajar para vivir”.

Es irónico cómo la gente mayor a la que le preguntas qué ha sido lo mejor que les ha pasado en su vida, muy pocas veces hacen referencia a sus trabajos. A lo mejor, es que hay cosas en la vida mucho más importantes de las que no paramos de olvidarnos.

Dirá alguien, “¡pero hay que ganarse la vida!”. Sí, ¿y qué?  ¿Es eso excusa para olvidarnos de las cosas más importantes de la vida? Rotundamente, no. El sistema educativo actual está diseñado, en palabras del maestro Ken Robinson, para formar profesores universitarios, no para formar personas (la cursiva es mía).

No somos educados para la convivencia, para compartir, para trabajar en equipo, para explotar nuestras pasiones, para forjar nuestra personalidad, para entender nuestras emociones… Todo eso queda diluido en la política de las escuelas, pero no se ve en la realidad diaria. En definitiva, no somos educados, somos informados.

Un cambio de perspectiva

Voluntaria o involuntariamente, los valores inculcados desde este sistema son valores egoistas y competitivos que van en contra de la convivencia en la vida diaria. Conseguir buenas notas y destacar en clase para poder “llegar a algo” se convierten en objetivos de vida.

Educar para la sostenibilidad implica modificar los valores con los que se educa. No se trata sólo del qué, si no que lo fundamental ahora es el cómo. Consiste en dejar de informar para pasar a educar, integramente.

“La educación prohibida” es, posiblemente, uno de los mejores documentales relacionados con este cambio de perspectiva sobre la educación.

No es posible vivir en un mundo sostenible si lo único que hacemos es informar sobre qué es la sosteniblidad. La clave es que los valores le den sentido a la información para que los pensamientos se puedan convertir en acciones.

¿Qué podemos hacer?

Mucho más de lo que pensamos

En primer lugar, reconvertirnos en personas humildes, personas que creen que todo el mundo puede enseñarnos algo y que podemos aprender de cualquier situación en cualquier momento. La educación no es un sinónimo de escuela; llega mucho más lejos.

En segundo lugar, aprender. Puede que suene absurdo, pero, para aprender, hay que estar dispuesto a hacerlo, hay que tener la mente preparada para el cambio. Aprender va mucho más allá de escuchar. Aprender supone que, cuando llegue el momento de hacerlo, seamos capaces de cambiar nuestras creencias, nuestras ideas y nuestros hábitos.

En tercer lugar, educar. Educamos con el ejemplo que damos cada día. Contagiamos nuestras ideas y nuestras emociones. ¿No sería prudente elegir bien lo que queremos contagiar? Juntos, crecemos mucho más de lo que lo haríamos por separado.

Y además…

Es hora de que llegue el cambio de valores con los que, unos a otros, nos educamos cada día. Dejemos a un lado el “voy a ganar” y pasemos por fin al “vamos a ganar”.

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El oro azul

“El agua es el principio de la vida y el origen de las culturas. En árabe, en urdu y en indostani el agua es llamada ab. El saludo abad raho expresa deseos de prosperidad y abundancia. El nombre de la India, la tierra allende el Indo, proviene de ese caudaloso río” (Vandana, 2002)

Un recurso escaso

Donde hay agua, hay vida

El agua se ha convertido en un recurso de oro. Disponemos de una cantidad enorme de agua en el planeta y, sin embargo, solo somos capaces de aprovechar una mínima parte: aproximadamente el 0.9% del total.

Ese pequeño porcentaje, además, está distribuido de una manera muy desigual en el planeta. Esta desigualdad, como sucede siempre, trae problemas.

Donde hay agua, hay problemas

Así de simple. El agua es el oro azul, un recurso renovable que, si es sobrexplotado, se vuelve excaso. En los brazos del capitalismo globalizado, un recurso escaso es, hoy en día, una fuente de problemas: problemas enormes para gente con muy pocos recursos.

En primer lugar, las empresas multinacionales, como por ejemplo las grandes compañías de refrescos, van a buscar agua a donde sea. La gente local se encuentra, de repente, sin agua.

En segundo lugar, cuando se produce escasez de agua en un lugar, la gente debe buscar cobijo en otro sitio ya que el agua es esencial para la vida. De esta manera se producen las conocidas migraciones ambientales, es decir, que la gente se desplaza forzada por los problemas ambientales que se generan en su lugar de origen.

En tercer lugar, se producen conflicos, incluso armados, por la conquista de los recursos. Así, están documentados conflictos en las cuencas del Nilo, del Jordán, del Tigris-Éufrates o del Indo entre otros.

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Fuente: Natural Geographic. Fotografía de Emilio Morenatti y AP. El estrés hídrico se produce cuando la demanda de agua es mayor que la cantidad de agua disponible. ¿Cómo afectan nuestras acciones?

¿Cuánta agua usamos sin darnos cuenta?

La huella hídrica

La huella hídrica mide la cantidad de agua que es necesario emplear para que nosotros podamos disfrutar de un producto determinado.

Un ejemplo interesante: la carne de ternera. Hace falta agua para cultivar los alimentos de engorde de los animales, agua para que beban, mucha energía en distintas etapas del ciclo de vida (la energía tiene asociada un alto consumo de agua), etc. En total, se calcula que un kilo de carne de ternera necesita cerca de 15.415 litros de agua (Mekonnen, 2010; Mekonnen 2012).

Somos depredadores de agua

Sin darnos cuenta, consumimos enormes cantidades de agua cada día. Agua que, por supuesto, la naturaleza no ha diseñado para nosotros: en nuestros productos importamos agua de otros lugares.

¿De qué lugares? Pues, con bastante probabilidad, de lugares donde no les sobra precisamente el agua.

Se podría ser más concreto y hablar de la soja producida en Brasil para el engorde de los animales, o de los plátanos cultivados en Costa de Marfil de los que disponemos en nuestros supermercados, o quizá también se podría mencionar esa botella de CocaCola que ha utilizado agua de acuíferos de la India. Pero… lo importante no es la lista de mororosos, sino los motivos que nos llevan a querer leerla. El cambio de conciencia individual es trabajo de cada uno… y de todos.

¡A trabajar!

¿Qué podemos hacer?

Consumo responsable

  • Consumir productos más naturales y limitar al máximo los productos elaborados.
  • Fijarse en la procedencia de los productos y optar por los productos locales.
  • Reducir el consumo, en general, y de productos que supongan el empleo de grandes cantidades de agua, en particular.
  • Reducir el consumo de energía, tanto dentro de casa como fuera.

Y además…

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REFERENCIAS:

  • Castillo, Jesús (2011): “Migraciones ambientales”.
  • Klare, Michael T. (2003): “Guerras por los recursos”.
  • Mekonnen, M.M. and Hoekstra, A.Y. (2012) A global assessment of the water footprint of farm animal products, Ecosystems, 15(3): 401-415.
  • Mekonnen, M.M. and Hoekstra, A.Y. (2010) The green, blue and grey water footprint of farm animals and animal products, Value of Water Research Report Series No.48, UNESCO-IHE.
  • Vandana, Shiva (2002): “Las guerras del agua: contaminación, privatización y negocio”.
  • http://www.waterfootprint.org

El precio del valor

Un producto, es mucho más que aquello que vemos, tocamos, saboreamos, olemos o escuchamos. Cada prodcuto tiene detrás diferentes etapas de producción, diferentes materiales con los que ha sido elaborado y mucha gente que ha trabajado directa o indirectamente en él.

Por todo ello, para tomar una decisón al compar algo, debemos de tener en cuenta que lo que consumimos es el ciclo de vida completo del producto y no solo su resultado final.

El ciclo de vida de un producto

Para entender bien las implicaciones del ciclo de vida de un producto, ¿qué mejor manera que ver un ejemplo?

Ciclo de vida de las camisetas Mandacaru

Mandacaru es una marca de camisetas ecológicas y socialmente responsables. En su página Web se puede ver cómo es el ciclo de vida de sus productos: idea, cultivos, tejidos, confección, estampación, empaquetado, distribución, consumo y gestión de los residuos. 

cicloVidaMandacaru
Ciclo de vida de las camisetas Mandacaru

Camisetas ecológicas y responsables

Entre los detalles a lo largo del ciclo de vida de las camisetas Mandacaru, destacan:

  • Algodón orgánico sin pesticidas, herbicidas u otras sustancias químicas nocivas
  • Trabajadores en condiciones laborales justas y sin exposición a químicos nocivos en todas las etapas de producción
  • Envoltorios ecológicos y con posibilidad de ser reutilizables

Además, hay que mencionar otro asunto fundamental con el que que hay que tener especial compromiso: la transparencia.

¿Cómo hago para decidir?

Entre el valor y el precio

Los conceptos de valor y de precio se utilizan indistintamente en cualquier situación. Sin embargo, un objeto muy barato puede llegar a convertirse en algo de mucho valor para nosotros. No son lo mismo.

La mayoría de las veces, los precios que hay en el mercado se olvidan de una gran parte del valor de los productos. Esto sucede porque los precios, de manera genérica, se asignan únicamente teniendo en cuenta factores económicos, dejando de lado del valor que aporta la (i)responsabilidad social y medioambiental del producto.

Cuando introducimos en el precio el valor de todo el ciclo de vida, y con ello aseguramos que se protejan los derechos humanos o que se respete al medio ambiente, los productos, lógicamente, se encarecen.

Revalorizar la vida

Desde esta perspectiva, debemos pensar qué valor tienen para nosotros las cosas. Quizá, lo que nos quede dentro de muchos años, es el haber hecho cosas que para nosotros tienen sentido, tanto en las pequeñas como en las grandes decisiones.

Revalorizar la vida implica, ante todo, abrir nuestra mente al cambio. Nuestra estructura moral se forja a lo largo de nuestra vida a través de un aprendizaje y un crecimiento constante. Nuestras creencias de hoy son, con bastante probabilidad, muy diferentes a las que teníamos hace diez años. Eso es, básicamente, porque ya no somos la misma persona.

Por ello, es hoy cuando debemos preguntarnos: ¿estamos dispuestos a comprar algo barato si va en contra de nosotros mismos?

Es el momento de llenar la vida de cosas de valor.

¡Cuestión de energía!

¿Es suficiente el espacio del planeta para cubrir todas nuestras necesidades? ¿Qué son la Huella Ecológica y la Huella de Carbono? ¿Cómo están relacionadas? ¿Qué podemos hacer para reducirlas?

La huella ecológica y la huella de carbono

¿Qué es la huella ecológica?

La huella ecológica mide la cantidad de espacio que necesitamos para cubrir nuestras necesidades. De esta manera podemos saber si el espacio disponible en la Tierra es suficiente para satisfacer la voracidad de nuestras necesidades.

En el año 2010, y con una tendencia terroríficamente creciente, cada uno de nosotros necesitaba alrededor de 2.7 hectáreas de planeta al año, es decir, necesitábamos alrededor de 1.5 planetas para curbir todas nuestras necesidades. Por supuesto, esta cifra sigue en aumento. Sin embargo, la culpa no es de todos por igual.

Hay países con déficit ecológico y países con superávit ecológico, es decir, países que necesitan más espacio del que disponen para cubrir las necesidades que demandan, y países a los que les sobra espacio.

Fuente: Global Footprint Network. Déficit y Superávit de Huella Ecológica en los países del mundo.

 ¿Qué es la huella de carbono?

La huella de carbono mide la cantidad de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que cada uno de nosotros emite a la atmósfera de manera directa o indirecta. La huella de carbono se contabiliza dentro de la huella ecológica al analizar la cantidad de hectáreas de bosque estándar que serían necesarios para absorver los GEI.

La huella de carbono y la huella ecológica

La huella ecológica mide: espacio construído, bosque deforestado, espacio empleado para la pesca, espacio empleado para el ganado, espacio empleado para el cultivo y Huella de Carbono. El terreno que cada uno de nosotros necesita se agrega para calcular la huella ecológica de la población mundial.

Fuente: Ecological Footprint Atlas 2010. Huella Ecológica Mundial. La Huella de Carbono es el principal problema con diferencia, y sigue en constante aumento.

Como se puede ver, la mayor parte de la huella ecológica está asociada con la huella de carbono. Esto quiere decir que la clave para reducir tu huella ecológica es trabajar en reducir el uso de energía derivada de combustibles fósiles.

¿Cómo reducir tu huella ecológica?

En casa

  • Apaga las luces siempre que no sean necesarias: la luz natural es una buena opción.
  • Compra electrodomésticos y bombillas de bajo consumo: también es un ahorro monetario a largo plazo.
  • Utiliza el lavavajillas y la lavadora responsablemente: cuando se puedan llenar.
  • No dejes los aparatos en Standby: apagarlos bien.
  • Reduce el consumo de agua: el agua debe ser potabilizada y después tratada, eso es un gasto grande de energía.
  • Separa los residuos: facilitará su reciclaje posterior. Guías.
  • No pongas el termostato a más de 21ºC.
  • Controla la temperatura del agua: no es necesario que esté muy caliente para sentir confort.
  • Compra madera que venga de bosques sostenibles.

En la compra

  • Lleva tu propia bolsa reutilizable.
  • Compra productos locales o que necesiten poco transporte
  • Opta por productos más naturales: los productos, cuanto más procesados, más energía han consumido.
  • Compra pepel reciclado.
  • Compra productos con menos envases: un ahorro en energía para su producción y para gestionarlo una vez sea residuo.
  • Evita los productos de usar y tirar.

En el exterior

  • Camina o muévete en bicicleta si es posible: se puede hacer muchas más veces de las que pensamos.
  • Utiliza el transporte público siempre que si la opción de caminar o de andar en bicicleta no es viable.

Y además…

  • Muévete, comparte, contagia… ¿Ya has elegido a tres personas para contarles esto?

Guía práctica para colgar en casa:

Guía para colgar en casa: ¿Cómo reducir tu huella ecológica?

Referencias:

  • Global Footprint Network webside
  • Ecological Footprint Atlas 2010

 

2015: un año (poco) sostenible

El año 2015 ha estado marcado por dos grandes citas. ¿Cuáles son los objetivos que se han establecido? ¿Qué papel jugamos en los objetivos acordados?

Dos grandes citas en el año 2015

Cumbre mundial sobre el Desarrollo Sostenible

En el año 2000 se establecieron los objetivos del milenio, 8 objetivos que había que cumplir para el año 2015. Este año 2015, terminado el plazo, se han revisado y se han reformulado, de manera que ahora existen 17 objetivos que hay que cumplir para el año 2030.


Descargar Agenda 2030: los 17 objetivos del Desarrollo Sostenible


Desafortunadamente, hay que decir que no se ha cumplido ninguno de los 8 objetivos establecidos para el año 2015. Cabe entonces preguntarse, ¿se cumplirán los objetivos propuestos para el año 2030? Mi respuesta es: depende. Un “depende” donde cada unx de nostorxs tiene mucho que decir.

Conferencia de la ONU contra el Cambio Climático en París

Lxs representantes de 195 países del mundo se han reunido este año en París con el proósito de establecer las pautas de actuación necesarias para frenar el proceso del Cambio Climático. Este año, por fin se ha llegado a un acuerdo. ¿Positivo? Sí. ¿Suficiente? No. Las medidas establecidas para lograr los objetivos parecen ir en una dirección distinta a los propios objetivos.


Cop21

Descargar el acuerdo al que se ha llegado en París


Objetivo principal:

  • Mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2ºC con respecto a los niveles preindustriales.

Para lograrlo:

  • Los objetivos y plazos, a nivel nacional, serán establecidos por la propia nación , y el primer balance mundial no se hará hasta el 2023.
  • No se pone limitación al uso de combustibles fósiles, sino que se opta por tratar de mejorar las capacidades y las tecnologías disponibles.

Y, en caso de que incumplan:

  • No existen medidas sancionatorias. Hay que confiar en la buena voluntad de los países.

Nuestro papel en los objetivos marcados

¿Qué papel jugamos en los objetivos establecidos en estas dos reuniones?

Básicamente, somos la pieza clave que determinará si los objetivos se van a alcanzar o no. ¿Por qué? Porque los problemas globales no son más que la suma de los problemas generados por nuestras acciones individuales.

A veces, nuestras acciones nos parecen insignificantes pero, una vez agregadas, pueden tener un efecto devastador, tanto positivo como negativo.

¿De qué manera podemos participar?

A través de acciones individuales sostenibles, es decir, acciones que, como mínimo, cumplen con los siguientes requisitos:

  • Respetan los derechos humanos y los derechos fundamentales
  • Respetan los derechos laborales individuales y colectivos
  • Favorecen a la igualdad y a la integración social
  • Son cuidadosas y respetuosas con el medio ambiente

Nuestro patrón de consumo y nuestras actividades, deben ser transformadas. Hay que recordar que demandar un produco supone ser cómplice (o culpable, según se quiera ver) de lo que hay detrás de él.

Y para el año 2016…

Las bases ya han sido establecidas. Lo que nos espera ahora es un año apasionante. El 2016 es un año para la ilusión, para la felicidad, pero, sobretodo, es un año para la acción.

¡Es cosa de todxs!

¡Feliz Año!

Podemos, pero… ¿Queremos?

– ¿Qué coño es eso de desarrollo sostenible?

En el ámbito académico, responder a esta pregunta se puede convertir en un debate ético-filosófico que terminaría sin llegar a una conclusión definitiva clara: “una forma de desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones”. Sin embargo, cuando una persona me hizo esta pregunta por la calle, la respuesta apareció de forma natural.

– Sencillamente se trata de elaborar políticas donde todos estemos incluidos y que vayan más allá de la economía. Es, en otras palabras, tener en cuenta el medio ambiente y la calidad de vida de todas las personas al mismo nivel que el crecimiento económico, ya que de nada sirve generar mucha riqueza si solo unos poquitos la van a disfrutar. ¿Por qué? Porque, de otra manera, el crecimiento económico aislado llevará al colapso directo del planeta y de todos los que lo habitamos, como ya estamos viviendo hoy en día.

desarrollo sostenible
Esquema del Desarrollo Sostenible: la economía, la sociedad y el medio ambiente a la vez.

Desde mi punto de vista, lo apasionante del desarrollo sostenible es que se trata de una nueva forma de hacer política que todos podemos construir desde nuestro día a día, desde el consumo responsable y desde las acciones responsables. Podemos hacerlo, solo hace falta querer.

Hoy, 20 de diciembre, es un día especial. Hoy tenemos en España la oportunidad de votar por las personas que nos van a representar durante los próximos cuatro años. No se trata de un juego, sino de una de esas acciones responsables que debemos hacer. Realmente no somos conscientes de la repercusión potencial de nuestras pequeñas acciones individuales. Lo que votamos hoy no es una cara, sino un programa electoral. Más allá de ideologías… ¡votemos con responsabilidad y con ilusión!

Termino. Después de ejercer nuestro voto, continúa nuestra responsabilidad, y eso es algo que no debemos olvidar. Podemos cambiar la manera de entender la política desde nuestro día a día. Tenemos la enorme capacidad de participar en este no tan nuevo modelo de desarrollo a través de nuestras acciones individuales. Todos estamos incluidos en la medida que queramos participar. Podemos, pero… ¿Queremos?

Construimos nuestro infierno

Las suaves brisas que pasean por el valle de Gehena, en las proximidades de Jerusalén, esconden una historia milenaria detrás. Desde los tiempos del Antiguo Testamento, los habitantes de la antigua Jerusalén se acercaban al valle pare hacer sacrificios animales y humanos. En un lugar concreto del valle conocido como Tofet, los niños eran quemados vivos para ser ofrecidos como sacrificio. Con el paso del tiempo, el valle no solo se llenó de cadáveres humanos y animales, sino que se convirtió en el depósito de toda la basura de la población de Jerusalén. De esta manera, el valle se convirtió en un lugar oscuro, inhumano e insufrible. Aquí viene lo interesante: la palabra Gehena deriva del término hebreo Ge Hinnom. En la traducción de la biblia al castellano, la traducción literal de Hinnom es Infierno… En efecto, puede que el concepto del infierno bíblico haya nacido del primer macrobasurero de la historia.

El infierno, en la actualidad, parece haberse extendido a muchos otros puntos del planeta. Hablemos de datos en Europa-28.


Tabla

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Eurostat. Media de los Kg de residuos generados por cada uno de nosotros al año, sin contar la electrónica, el aceite, y otros.


Lo más interesante de estos datos es, precisamente, lo que no muestran. Leamos entre líneas. Teniendo en cuenta que en el año 2012 éramos 504.060.345 personas en Europa-28, el total es:

  • 152’73 millones de toneladas de materia orgánica sin compostar.
  • 3’02 millones de toneladas de vídrio sin reciclar.
  • 8’57 millones de toneladas de papel y cartón sin reciclar.
  • 7’56 millones de toneladas de plásticos sin reciclar.
  • 10’08 millones de toneladas de metales sin reciclar.
  • 1’08 millones de toneladas de textil sin reciclar.

¿Qué se hace con ellos? En el mejor de los casos, cuando no separamos los residuos pero los depositamos en el contenedor de resto de basura, termina en plantas donde decide si vale la pena incinerarlos, tratarlos para que puedan ser utilizados de alguna manera, o simplemente llevarlos al vertedero. En el resto de los casos, los residuos terminarán en los lugares  más insospechados.


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Fotografía de Ed Kashi. Basura y contaminación. Representación actual del infierno.

Hay que borrar del imaginario colectivo la idea de que vivimos en un planeta infinto. El planeta presenta límites, y las consecuencias de superarlos ya las estamos viviendo hoy en día.

Cuando hablamos de residuos, hay que entender que las cosas no desaparecen sin más por el desagüe o por el río, sino que simplemente se mudan a otro lugar. ¿Qué podemos hacer para solucionar el problema actual de los residuos?

  1. La responsabilidad comienza en el momento de la compra: ¿es necesario? ¿es posible optar por comprar lo mismo pero con menos envases?
  2. Una vez consumido el producto, tratar de reutilizarlo.
  3. Si no es posible reducir el consumo o reutilizar el producto, hay que separar en origen. Más abajo se presentan varias guías de separación según el método empleado en distintas partes de España.
  4. Si depositamos residuos separables (papel y cartón, vidrio, etc.) en el contenedor genérico, su separación posterior es muy compleja, así que lo más probable es que después no se puedan reciclar.
  5. Si depositamos residuos separables en las papeleras de la calle, terminarán, salvo que exista una gestión al respecto propia del ayuntamiento, en el contenedor de resto de basura. Hay que tener la responsabilidad de depositar los residuos separables en los contenedores específicos para ello.
  6. Frente al mito de que los camiones juntan la basura de distintos contenedores, simplemente mencionar que no es cierto (al menos, en la mayoría de los casos). Se trata de camiones con dos compartimentos donde los residuos se transportan de manera separada.
  7. Ni el papel ni el vidrio generan olores, por lo que se pueden ir juntando en cualquier lugar de la casa y sacarlos cada bastante tiempo.
  8. Las pilas y los residuos electrónicos tienen grandes cantidades de metales pesados, extremandamente peligrosos tanto para el medio ambiente como para las personas.
  9. 1 litro de aceite es capaz de contaminar 1000 litros de agua, agua que por cierto, necesitamos. Es imprescindible guardarlo en un recipiente aparte para después llevarlo a reciclar.
  10. Los medicamentos, CDs, DVDs, bombillas, ropa o neumáticos, entre otros, tienen lugares propios de recogida.

fotoGuiaReciclaje

Descargar:

Método más extendido en España: Separación en cuatro contenedores con fración de envases ligeros

Método que diferencia orgánico de inorgánico (por ejemplo, en A Coruña): Separación en cuatro contenedores con fración inorgánico general

Método que diferencia fracción orgánica de fracción resto de basura (sobre todo en zonas del País Vasco o de Cataluña): Separacion en cinco contenedores


REFERENCIAS:

  • Web y datos de Ecoembes
  • Web y datos de Eurostat
  • Web y datos de SOGAMA

Una isla muy especial

Dejemos volar nuestra imaginación por un instante. Pensemos en una isla muy especial. Una isla en la que no hay bosques ni playas. Una isla donde los animales habitan debajo de ella. Una isla perdida en medio del Pacífico en la que no vive nadie, y sin embargo, está formada por los desperdicios de las personas. Una isla que es, enteramente, basura. A veces la ficción supera a la realidad.

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Fuente: Cózar, 2014. Concentración de restos de plástico en la superficie del agua en los océanos. Se aprecia una concentración enorme de plásticos en el Pacífico Norte. La distribución de los plásticos están muy relacionados con las corrientes y los giros oceánicos.

En efecto, las concentraciones de plástico y otros residuos en algunos puntos oceánicos han sobrepasado los límites que cualquier película de ficción habría podido imaginar. En un artículo de la revista PNAS se habla de concentraciones de hasta 2.500 g de plástico/Km^2 (Cózar, 2014). ¿Por qué plástico?

Cuando tiramos una monda de plátano al jardín, al cabo de unos pocos días probablemente haya desaparecido: se ha biodegradado. El plástico, por otro lado, no es biodegradable, y por lo tanto tarda cientos de años en degradarse. Cuando el plástico no se deposita en el lugar adecuado, no va a desaparecer del planeta, simplemente, se va a mudar a otro lugar.

Fuente: Plastics Europe, 2014. En la figura de la izquierda se representan las cantidades (en millones de toneladas) de plástico producido en Europa (círculos azules) y en el mundo (círculos grises). En la figura de la derecha se muestran los principales productores de plástico que exportan a Europa.


De la misma manera que la producción global ha crecido enormemente, la cantidad de desperdicios plásticos acumulados en los distintos puntos oceánicos también lo ha hecho, y como siempre, nosotros tenemos mucho que ver con todo esto. Pero, ¿existe algún problema potencial que vaya más allá del mero deterioro del paisaje? Ciertamente, este es un tema de moda entre la comunidad científica. Las principales consecuencias que están siendo estudiadas hoy en día, son las siguientes:

  • Algunos compuestos que forman los plásticos son bioacumulativos, es decir, si alguien los ingiere, se acumulan en el organismo. De esta manera, cuando los animales marinos ingieren plástico, estos se acumula en su organismo, lo que supone que, un animal de un alto nivel en la cadena trófica tendrá en su organismo compuestos ingeridos por él mismo más compuestos ingeridos por los animales de los que se alimenta (al igual que sucede con el mercurio y el atún). Por cierto, los plásticos que no están diseñados para estar en contacto con los alimentos, tienen, muchas veces, aditivos tóxicos.
  • Se produce la migración de especies invasoras que se adhieren a los plásticos y viajan con ellos, poniendo en peligro la biodiversidad de un ecosistema al que no pertenecen.
  • Ciertos contaminantes se adhieren mejor a los plásticos que al agua, y por lo tanto, la ingesta de plásticos no sólo es problemática por la presencia de aditivos tóxicos, sino por la presencia de otros contaminantes químicos externos.
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Fuente: Lavender, 2014. Microplásticos derivados del consumo masivo humano de plásticos, ropa sintética, productos de cuidado personal, productos de sectores industriales, etc.

Hoy en día, se pueden encontrar microplásticos en la mayoría de los organismos. Las ventajas que ofrecen los plásticos, son irrefutables. Sin embargo, la tendencia creciente de su consumo es realmente preocupante. La vida, tal y como la entendemos hoy en día, no tendría sentido sin lo plásticos, pero quizá haya que preguntarse cuáles son necesarios y cuales podemos evitar. Se trata, fundamentalmente, de  actuar con sentido común. Reutilizar las bolsas, optar por envases de vidrio (el cual es 100% reciclable), evitar la demanda de productos con plásticos donde existan otras posibilidades, etc. Practicar con la pregunta: ¿lo necesito o lo puedo evitar?

Por supuesto, reciclar los residuos plásticos y reutilizarlos son dos acciones muy importantes, pero la clave está en la reducción de su consumo. No se trata de borrarlos del mapa. La cuestión no es eliminarlos de nuestras vidas, sino consumirlos responsablemente. Estoy seguro de que todos podemos hacer mucho más.

HispanTV: Documental sobre la Basura oceánica, el séptimo continente.


REFERENCIAS:

Cózar, A. et al., (2014) “Plastic debris in the open ocean” en Proceeding of the National Academy of Sciences of the United States of America. Volumen 111, número 28. Junio 2014, pp. 10239-10244.

Dominguez, N., (2015) “El mundo tira ocho millones de toneladas de plástico al mar cada año” en El País. 12 de febrero de 2015.

Lavender, K. y R.C. Thompson, (2014) “Mocroplastic in the seas” en Science. Volumen 345, número 6193. Julio 2014, pp. 144-145.

Plastics Europe, (2014) Plastics – The facts 2014/2015. An analysis of European plastics production, demand and waste data, Association of Plastics Manufactures, Plastic Europe.

Woodall, L. et al., (2014) “The deep sea is a major sink for microplastic debris” en Royal Society Open Science. Volumen 1, número 4. Diciembre 2014.

El palo y la zanahoria

¿Qué poder tenemos, en materia de medio ambiente, sobre las administraciones públicas o las empresas? ¿Podemos ejercer presión de alguna manera para mejorar la situación actual?

En el último mes he escuchado hablar de la teoría del palo y la zanahoria unas cuantas veces. De una manera atrevidamente simplificada, el palo representa los golpes, las normas de obligado cumplimiento, las órdenes y los castigos, mientras que la zanahoria representa la motivación.

PaloZanahoria
El burro avanza por los golpes del palo, pero se detiene a cada poco porque se olvida del dolor. La motivación por alcanzar la zanahoria es lo que hace que avance de forma continua.

¿A qué viene esta historia? Pues a que este es el modelo aplicado en muchas empresas o disciplinas. En concreto, este artículo se centra en que la teoría del palo y la zanahoria es empleada en la legislación ambiental actual. En primer lugar, existen instrumentos de regulación (el palo), los cuales incluyen legislación a nivel europeo, estatal, autonómico o local sobre distintos aspectos del medio ambiente: contaminación del aire, protección de espacios naturales, ruído, etc. En segundo lugar, desde los años 90, existen también los instrumentos de corresponsabilidad (la zanahoria), y en estos últimos será en los que se centrará la atención del resto del artículo.

Como instrumento de corresponsabilidad se entiende aquella normativa o herramienta que sirve para motivar a las distintas figuras jurídicas (personas, empresas, administraciones…) en el cumplimiento de las normas. Una de las ideas principales que subyace detrás de dichos instrumentos es tratar de hacer llegar al público general la mayor cantidad de información posible, de manera que este pueda ejercer un control directo o indirecto sobre las administraciones públicas o sobre las empresas.

Por un lado, podemos ejercer control sobre las administraciones públicas. Para hacernos una idea, la ley 27/2006 establece, entre otras cosas, el derecho de acceso a la información medioambiental que esté en manos de las administraciones públicas, las cuales tienen una serie de obligaciones que cumplir al respecto. Es decir, podemos solicitar a cualquier administración pública la información medioambiental que creamos oportuna y ellos tienen, con mínimas excepciones, la obligación de dárnosla. Imagemos, por otro lado, que van a construir una nueva central hidráulica en el río Sil. Dicho proyecto tendrá que ir acompañado de un estudio del Impacto Ambiental. Pues bien, esta ley permite consultar dicho estudio a todo el mundo y la participación de las personas interesadas en un periodo abierto de 30 días. Aunque los resultados prácticos de esta consulta pública dejan mucho que desear y queda mucho camino que recorrer, parece un buen comienzo.

Sistema de Gesitón Privado ISO 14.000 y sistema EMAS de gestión pública.
Sistema de Gesitón privado ISO 14.000 y sistema EMAS de gestión pública.

Por otro lado, podemos ejercer control sobre las empresas. Esto se debe a que existen distintos medios a través de los cuales recibimos información realmente valiosa. En concreto, quiero hacer referencia a dos herramientas: las certificaciones ambientales para las empresas y las etiquetas ecológicas para los productos. En primer lugar, si una empresa recibe la certificación ISO 14.000 o cumple con la normativa europea voluntaria EMAS, quiere decir que ha implantado un sistema de gestión ambiental que le permite “evaluar, gestionar y mejorar sus impactos ambientales, asegurando así un comportamiento excelente en este ámbito”. Una breve consulta en Internet será suficiente para saber si una empresa dispone de algún sistema de gestión ambiental. En segundo lugar, las etiquetas ecológicas son múltiples y diversas, pero hay dos que destacan en España: la etiqueta ecológica de la Unión Europea y la etiqueta ecológica ofrecida por AENOR (Agencia Española de Noramalización y Certificación). La demanda depende de nosotros.

Tres aclaraciones:

  • Ecológico hace referencia a un tipo de producción respetuosa con el medio ambiente (la fruta fresca que compramos en un supermercado, posiblemente no sea ecológica, aunque sea fresca).
  • Ecológico no quiere decir que sea totalmente cuidadoso con el medio ambiente (al fin y al cabo, se trata de ganar una etiqueta), pero, con bastante certeza será mucho más responsable que otros productos.
  • Un producto ecológico que venga de muy lejos, probablemente haya contaminado en su trasporte lo que no había contaminado en su producción: la elección de productos locales es importante.
Marca AENOR y Etiqueta Ecológica de la Unión Eurpea.
Marca AENOR y Etiqueta Ecológica de la Unión Eurpea.

Ya como conclusión: la política puede ser, en muchos casos, el detonante de muchos de los males de este planeta, pero en otros, van un paso por delante de nosotros (¡se me ponen los pelos de punta al decir esto!). Sin lugar a dudas, queda muchísimo que mejorar en cualquiera de los aspectos mencionados hasta ahora. Sin embargo, tenemos, con todo ello, la oportunidad para ejercer presión y que este tipo de políticas se sigan desarrollando y continúen evolucionando.

Podemos hacer mucho más de lo que pensamos a través de la demanda responsable. El tiempo dirá si una simple zanahoria es capaz de cambiar el mundo.

POST-PUBLICACIÓN:

Lo genial de compartir ideas es que no paras de aprender. ¡Gracias!

La fundación de Energía e Innovación Sostenible sin Obsolescencia Programada (FENISS) extenderá, a partir del próximo enero, un sello aquellas organizaciones y personas que se distinguen por haberse “comprometido de forma determinante con la excelencia en el ámbito de la sostenibilidad, del respeto por el medio ambiente y por las personas, con el objetivo de promover un cambio hacia un nuevo paradigma, basado en un modelo económico donde la economía del bien común sea el referente”.

NuevoSello
Sello extendido por la fundación FENISS

¡Huele a cambio!